Invertir en inteligencia artificial más allá de las tecnológicas: centros de datos, energía y chips

Cuando se habla de invertir en inteligencia artificial, casi todo el mundo piensa en las grandes tecnológicas. Pero cada pregunta que le haces a un asistente de IA viaja hasta un centro de datos lleno de chips que consumen enormes cantidades de electricidad y necesitan refrigeración, cables, transformadores y redes eléctricas. Detrás de la IA hay una gigantesca infraestructura física.

En este artículo recorremos esa cadena de valor menos visible: los centros de datos, la energía y los chips. Es una forma de mirar la tendencia desde otro ángulo, con sus atractivos y también con sus riesgos.

La IA tiene un cuerpo físico

Entrenar y usar modelos de inteligencia artificial exige una capacidad de cálculo que no para de crecer. Esa capacidad se concentra en centros de datos cada vez más grandes y potentes. La Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo eléctrico de los centros de datos del mundo podría duplicarse hacia 2030, hasta unos 945 teravatios hora.

Esa demanda arrastra a muchos sectores que, a primera vista, no tienen nada de tecnológicos.

Centros de datos

Qué son y por qué crecen

Son edificios que alojan miles de servidores conectados, con sistemas de energía de respaldo, refrigeración y seguridad. La IA ha multiplicado su tamaño y la potencia que necesitan.

España en el mapa

España se está posicionando como uno de los polos europeos de centros de datos. Según los datos del sector recogidos por la prensa en 2026, el país rozaba el centenar de centros de datos comerciales y cerró 2025 con unos 439 megavatios de potencia informática instalada, un 24% más que el año anterior. Las previsiones apuntan a que esa capacidad podría multiplicarse varias veces hacia 2030, con inversiones asociadas de decenas de miles de millones de euros. Madrid y Aragón concentran buena parte de los grandes proyectos.

Estas previsiones dependen de que los proyectos consigan conexión eléctrica, permisos y financiación, así que pueden cambiar mucho.

Cómo se expone una cartera a este negocio

  • REIT de centros de datos. Sociedades cotizadas que poseen y alquilan centros de datos.
  • Constructoras e ingenierías que diseñan y levantan estas instalaciones.
  • Equipamiento. Empresas de refrigeración, sistemas eléctricos, cableado y seguridad.
  • Fondos de infraestructuras que invierten en activos digitales.

Energía

El cuello de botella

Para muchos expertos, la electricidad es hoy el gran límite de la IA. Un centro de datos grande puede consumir tanta energía como una ciudad mediana. Sin conexión a la red y sin energía suficiente, no hay centro de datos.

Qué sectores se benefician de esa demanda

  • Compañías eléctricas que generan y venden energía.
  • Renovables, porque muchas tecnológicas se han comprometido a abastecerse con energía limpia mediante contratos a largo plazo.
  • Redes eléctricas de transporte y distribución, que necesitan inversiones enormes para conectar los nuevos consumos.
  • Almacenamiento en baterías para dar estabilidad al suministro.
  • Nuclear, que ha vuelto al debate como fuente estable y sin emisiones directas.
  • Equipos eléctricos como transformadores, cables y subestaciones.
  • Materias primas como el cobre, clave en toda la infraestructura eléctrica.

Chips

El cerebro de la IA

Los modelos de IA funcionan sobre procesadores especializados capaces de hacer muchísimos cálculos en paralelo. La industria de semiconductores es una cadena larga y muy especializada.

Los eslabones de la cadena

  • Diseño de chips. Empresas que diseñan procesadores para IA, móviles o coches.
  • Fabricación. Muy concentrada en pocas compañías y países, sobre todo en Asia.
  • Equipos de fabricación. Máquinas de litografía y otros equipos sin los que no se puede producir un chip avanzado, donde Europa tiene un papel destacado.
  • Memoria. Los modelos de IA necesitan grandes cantidades de memoria de alta velocidad.
  • Materiales y gases especiales para la fabricación.

Cómo se puede invertir en esta cadena

  • Acciones individuales de empresas de cada eslabón.
  • ETF temáticos de semiconductores, infraestructuras, energía limpia, redes eléctricas o centros de datos.
  • Fondos de inversión temáticos o sectoriales.
  • Fondos de infraestructuras, normalmente para importes más altos.

Antes de elegir un producto temático conviene mirar qué empresas contiene, cuánto pesa cada una, cuánto cobra y si se solapa con lo que ya tienes. Muchos ETF de tecnología y de IA comparten las mismas grandes compañías.

Los riesgos, sobre la mesa

  • Valoraciones exigentes. Buena parte del entusiasmo por la IA ya está reflejada en los precios de muchas compañías.
  • Riesgo de burbuja. Las grandes revoluciones tecnológicas han vivido etapas de euforia seguidas de caídas fuertes.
  • Ciclos. La industria de semiconductores es cíclica, con fases de escasez y de exceso de capacidad.
  • Geopolítica. Restricciones a la exportación, tensiones comerciales y la concentración de la fabricación en pocos países.
  • Eficiencia tecnológica. Si los modelos consiguen hacer lo mismo con mucha menos potencia, la demanda de infraestructura podría crecer menos de lo previsto.
  • Regulación y permisos. Conexiones eléctricas, uso del agua y normas sobre IA pueden frenar proyectos.
  • Concentración. Apostar demasiado por un solo tema aumenta el riesgo de la cartera.

Si te interesan las grandes tendencias, también te gustará el agua como tendencia de inversión y la economía plateada.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede invertir en IA sin comprar acciones de tecnológicas?

Sí. La IA depende de centros de datos, energía, redes eléctricas, equipos y materias primas, sectores que se pueden encontrar en fondos y ETF temáticos o en acciones de empresas no tecnológicas.

¿Por qué la IA necesita tanta energía?

Porque entrenar y usar modelos exige millones de cálculos en chips especializados que consumen mucha electricidad y generan calor que hay que refrigerar.

¿Qué riesgos tiene invertir en la tendencia de la IA?

Valoraciones altas, posibles burbujas, ciclos de la industria de chips, tensiones geopolíticas y la posibilidad de que la demanda de infraestructura crezca menos de lo esperado.

Este contenido tiene un carácter exclusivamente informativo. No somos asesoras financieras. Nada de lo aquí compartido debe entenderse como recomendación de inversión. Las cifras, tipos de interés y datos de mercado citados corresponden a la fecha de publicación (septiembre de 2026), proceden de fuentes públicas y pueden variar en cualquier momento: consúltalos actualizados antes de tomar cualquier decisión. La información fiscal se refiere a la normativa española y puede cambiar. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Invertir conlleva riesgo de pérdida de capital. Solo debes invertir aquello que puedas permitirte perder.