Dónde estamos

El Club de Inversoras tiene su sede en uno de los epicentros financieros más reconocidos de Europa: la Torre Kio (Torre Realia – The Icon), ubicada en el Paseo de la Castellana 216, 8ª planta, Madrid, en España.

Estar aquí no es una casualidad.
Es una declaración de intenciones.

Elegimos el distrito financiero de Madrid porque creemos que las mujeres también deben ocupar los espacios donde se toman las decisiones importantes. Porque la inversión no es solo una herramienta económica, sino una forma de liderazgo. Y porque nuestro propósito es claro: situar el empoderamiento financiero de las mujeres en el lugar que merece.

Bienvenida al corazón financiero de Madrid y al lugar donde la inversión, ahora sí, se escribe en femenino.

Algunas instalaciones de la sede del club en la Torre Realia.

El cambio empieza aquí. Una nueva etapa, un nuevo futuro económico.

Desde lo más alto del distrito financiero visualizamos un mapa de mujeres liderando el capital. Una mirada al futuro desde el presente más poderoso: cuando cambiamos la perspectiva.

El origen y la evolución del Club de Inversoras

Aunque el Club de Inversoras nació en Vinaròs (Castellón), ciudad en la que también nació Ahorradoras y comenzó todo este movimiento de empoderamiento financiero femenino, desde sus primeros pasos ya teníamos claro que estábamos creando algo con impacto nacional (e incluso internacional).

Por eso, el cambio a Madrid se planteó desde los primeros meses de fundación del Club. No fue una decisión improvisada, sino un paso natural y meditado.
Madrid no solo es la capital de España.
Es el epicentro de las decisiones económicas más importantes del país. Aquí se concentran los principales fondos, entidades financieras, aseguradoras, instituciones públicas y empresas que mueven la economía real.
Y si el propósito del Club de Inversoras es colocar a las mujeres dentro de las decisiones clave del dinero, no podíamos quedarnos al margen de ese entorno.
Instalarnos en el distrito financiero de Madrid, en una ubicación tan icónica como la Torre Kio (Torre Realia), ha sido mucho más que una cuestión de prestigio o visibilidad. Ha sido una declaración de intenciones.

Desde aquí:

  • Tejemos alianzas estratégicas con plataformas, fondos y marcas líderes.
  • Accedemos a foros económicos, eventos y mesas de decisión donde hasta ahora predominaba la mirada masculina.

  • Y abrimos un espacio físico para que más mujeres puedan acercarse, compartir, formarse y crecer juntas desde el centro del poder económico.
Este traslado ha sido la mejor decisión porque nos ha permitido acelerar el impacto, elevar el posicionamiento del Club y, sobre todo, honrar nuestra misión de cambiar la relación de las mujeres con el dinero desde el lugar donde se decide el futuro financiero del país.
Hoy, desde la planta 8 de la Torre Kio, miramos hacia el horizonte con claridad, propósito y una certeza:

El liderazgo económico femenino ya no es una promesa… es una realidad en marcha.